Catando Abel Mendoza

Hablar de Rioja es hablar de vinos clásicos. Sin embargo, no siempre resulta fácil encontrar ese carácter personal que hace recordar un vino distinguiéndolo claramente de los demás. Este es el caso de la bodega Abel Mendoza, cuyo propietario intenta explorar nuevos caminos que, curiosamente pasan por volver a lo ya conocido. A ese saber tradicional de los antepasados que fundamentaban la viticultura en el cuidado de la viña. Y es este tipo de productores por los que apostamos, en lugar de por las grandes producciones industriales.
El pasado 11 de mayo nuevamente nos invitó la Asociación Gallega de Sumilleres (AGASU) a una interesantísima cata en el restaurante De tapa en cepa (Vigo) en colaboración con L&V distribuciones. En este caso se contó con el aliciente de estar presente el bodeguero, Abel.
Destacan unos curiosos blancos donde desde el máximo cuidado hacia la uva e investigando en las castas autóctonas resultan, por ejemplo un monovarietal de torrontés con cinco meses de barrica. O un plurivarietal compuesto por una base de malvasía con garnacha blanca, torrontés y viura.
Aunque, donde se muestra todo el potencial es, como no, en los tintos. Tanto el jarrarte crianza como el excelente grano a grano (ya sea tempranillo o graciano) creemos que atesoran suficiente calidad para paladares exigentes. Aunque eso si, no se encuentren en los lineales de las grandes superficies, por la propia política de la bodega centrada en la elaboración de vinos selectos y artesanales.
Independientemente de la indudable finura de los vinos destacamos la visión enológica del propietario y viticultor, que le lleva a practicar un proceso de agricultura integrada.
En conclusión, un interesante rato de cata- charla donde comentamos diversos temas con el trasfondo del apasionante mundo del vino.

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