Aunque la medicina actual se basa en drogas sintetizadas en laboratorio, coexiste también una tendencia a utilizar plantas como elementos terapéuticos. En este sentido, podemos hablar de:
- Utilización de hierbas en estado natural
- Preparados en forma de cápsulas o comprimidos.
En cualquiera de ambos casos, el objetivo es contribuir a la sanación del individuo enfermo y la mejora de los síntomas y signos de su enfermedad. Y las formas en que se pueden utilizar estos remedios son:
- Infusión
- Vía tópica (pomadas, emplastos, geles…)
- Por inhalación (vahos)
No obstante, se suele abordar este tema desde posturas un tanto dogmáticas, bien confiando el tratamiento sólo a la medicina científica, bien argumentando que las hierbas puesto que son naturales solo nos ofrecen beneficios. Pero más allá de estas posiciones que parecen un tanto extremas podemos puntualizar lo siguiente:
- Actualmente, la medicina científica no puede aportar soluciones terapeúticas a todas las patologías humanas. Además, no siempre se pueden contrarrestar los efectos secundarios de las drogas modernas, resultando en ocasiones muy indeseables.
- Por su parte las plantas medicinales, no son buenas per se. De hecho es extremadamente importante conocer si son tóxicas y en qué dosis y combinaciones con otras. A mayores, no suelen resultar válidas en patologías agudas, donde la medicina científica suele abordarlas con bastante más éxito.
En cuanto a las acciones farmacológicas de las plantas medicinales son muy diversas: laxantes, diuréticas, antisépticas y muchas otras. Esto hace que estén indicadas en múltiples trastornos. Además, también hay que considerar que dichos efectos no se producen de la misma forma en todos los organismos, por lo cual la combinación de los mismos se irá probando de forma progresiva.
Por lo tanto, y preguntándonos sobre el uso que podemos darle a un tipo de remedios a los que la humanidad ha recurrido desde antaño parece adecuado aprovechar la sabiduría acumulada durante la larga evolución humana. Desde los primeros registros documentados en época sumeria, pasando por los remedios utilizados en la Grecia y Roma Clásicas o las boticas monacales hasta las combinaciones utilizadas por chamanes y otros consejeros de las culturas preindustriales que todavía hoy sobreviven. No en vano, actualmente todavía se utilizan remedios tan clásicos como las fórmulas magistrales.
Y, a pesar de que es necesario seguir investigando sobre los efectos de las plantas, creemos que bien utilizadas contribuyen a equilibrar nuestro organismo.

